Lectura de Domingo: "La elección presidencial en los E.E.U.U." -1° parte- por Carlos Baeza

Como no podía ser de otra manera, el constitucionalista bahiense se explaya sobre el sistema de elección presidencial en los Estados Unidos, con detalles y observaciones que -a la vez de enriquecernos- promete una segunda entrega con consideraciones comparativas hacia nuestro sistema electoral y algunos datos estadísticos.

El proceso electoral en los EE.UU tendiente a la renovación del binomio presidente y vicepresidente, luego del previo trámite de las primarias, los “caucus”, las convenciones partidarias y los debates en los medios, ha desembocado en la etapa final de la elección indirecta que consagrará a los colegios electorales que serán quienes decidan en torno a la sucesión de los actuales presidente y vicepresidente de ese país. Este mismo sistema, en líneas generales, fue el seguido por nuestro país prácticamente en toda su historia y hasta la reforma constitucional de 1994. Por ende, analizaremos comparativamente ambos textos.

1°El sistema indirecto: La Convención de Filadelfia de 1787 había discutido diversos mecanismos para la elección de presidente y vicepresidente, uno de los cuales preveía que el presidente fuera designado por la Legislatura Nacional; sin embargo en el transcurso de las sesiones se varió la propuesta y se optó por dejar la elección del presidente en manos de electores designados por las legislaturas locales. Finalmente y en una nueva versión, el texto aprobado dispuso que el Ejecutivo no fuera designado tampoco por el pueblo en forma directa sino a través de intermediarios como lo serían los denominados electores (art. II, S.1) basándose en la creencia que, al menos en ese momento, la gran masa electoral no estaba aún capacitada para realizar una nominación de tal envergadura. Claramente lo exponía Hamilton para quien la forma de alcanzar el objetivo propuesto era confiriendo el derecho de elección, “no a un cuerpo ya organizado, sino a hombres seleccionados por el pueblo con ese propósito específico y en una ocasión particular. Igualmente conveniente era que la elección inmediata fuera hecha por los hombres más capaces de analizar las cualidades que es conveniente poseer para ese puesto, quienes deliberarán en circunstancias favorables y tomarán prudentemente en cuenta todas las razones y alicientes que deben normar su selección. Un pequeño número de personas escogidas por sus conciudadanos, entre la masa general, tienen más posibilidades de poseer los conocimientos y el criterio necesarios para investigaciones tan complicadas”.
Ese sistema nunca fue modificado y con ligeras enmiendas es el que aun rige en la actualidad. Por su parte, nuestros constituyentes si bien siguieron en líneas generales ese modelo a partir del texto sancionado en 1853, el mismo fue objeto de sendas modificaciones temporales a través de las reformas de 1949 y 1972 -hoy sin vigencia- que impusieron un régimen de elección directa y con doble vuelta, hasta que finalmente la enmienda de 1994 dejó de lado el sistema indirecto y adoptó la elección directa con posibilidad de ballotage. En consecuencia y no obstante algunos matices que se indicarán, tanto en EE.UU desde 1787 hasta nuestros días como en Argentina mientras rigió igual sistema, el mismo constaba de 3 pasos: en primer término el pueblo elegía a los electores, señalando que ni en el modelo de los EE.UU ni en el nuestro se los denomina “colegios electorales” sino que en ambos se habla de “electores” e igualmente en la Constitución Nacional también se los mencionaba como “juntas de electores”; seguidamente, estos elegían al presidente y vicepresidente y finalmente, el Congreso realizaba el escrutinio y proclamaba a los electos.

2° Los colegios electorales: Tal como señaláramos, tanto en EE.UU como en nuestro caso mientras rigió el mismo sistema, el pueblo no votaba por los candidatos a presidente y vice, sino por un grupo de personas denominado colegio electoral, aunque en la práctica no se trata de un único órgano sino que existen tantos colegios electorales como distritos en los que se divide el país.

a) En lo que hace al derecho al sufragio, en los EE.UU el voto no es obligatorio como sí lo es en nuestro país desde la ley Sáenz Peña y actualmente ratificado con rango constitucional (art. 37 C.N). Tampoco existe un padrón electoral -como en nuestro caso- sino que quien quiera votar debe registrarse a tales fines, registro que es en forma on line en 37 estados, en tanto en los restantes tal registro puede realizarse hasta el mismo día de las elecciones. Dado que toda la materia electoral es privativa de cada Estado, la forma de emitir el voto hace que en algunos se utilicen mesas electorales y en otros se lo pueda hacer en forma electrónica; e igualmente se admite el voto por correspondencia, el que es la única forma habilitada en Colorado, Oregón y Washington. Finalmente, el voto puede expresarse a través de una boleta única marcando al candidato elegido o bien por sistemas electrónicos.

b)El texto de los EE.UU no fija requisitos para ser elector sino que se limita a disponer que no podrán serlo ni los representantes (diputados), ni los senadores, ni ninguna persona que desempeñe cargos honorarios o rentados dependientes de los Estados Unidos; principio que igualmente siguiera nuestra Constitución de 1853.

c) En cuanto a la cantidad de electores de cada colegio la Constitución norteamericana lo fija en igual número al total de representantes y senadores de cada Estado, mientras que nuestro texto disponía que la cantidad sería igual al doble de los diputados y senadores de cada distrito. En la actualidad la Cámara de Representantes cuenta con 435 miembros electos en proporción a la población de cada Estado y según los censos que deben realizarse cada 10 años. Por su parte la Cámara de Senadores cuenta con 100 miembros elegidos en los 50 estados a razón de 2 por cada uno de ellos, por lo cual el total de electores sería de 535. Sin embargo, la Enmienda XXIII (1961) dispuso que también el Distrito de Washington, sede del gobierno y que no elige representantes ni senadores, tuviera igualmente derecho a elegir un número no mayor al que le corresponde al estado menos populoso que es de 3, lo que hizo que el total de electores sea hoy de 538.

d) Respecto al momento en el que tendrá lugar la elección de los colegios electorales por parte del pueblo, en nuestra Constitución ello no estaba previsto, en tanto que en los EE.UU se establece que tal elección se llevará a cabo el martes siguiente al primer lunes del mes de noviembre previo a la finalización del mandato de los funcionarios cuyo periodo de 4 años finaliza al mediodía del 20 de enero siguiente (Enmienda XX).

e)Una vez electos los colegios electorales por el pueblo, sus integrantes deben reunirse el lunes siguiente al segundo miércoles de diciembre, en tanto que en nuestro caso los colegios debían reunirse cuatro meses antes de concluir el mandato del presidente en ejercicio. En cuanto al lugar de reunión el texto de los EE.UU dispone que lo harán “en sus respectivos estados”, debiendo entenderse que el lugar físico sea el de sus legislaturas y en un mismo día, disposiciones igualmente seguidas en nuestro país. Esta reunión simultánea de todos los colegios en una misma fecha significaba “mucho menos peligro de agitar a la comunidad con movimientos extraordinarios o violentos, que la elección de uno solo que habría de ser él mismo el objeto final de las aspiraciones públicas. Y como los electores designados en cada Estado han de reunirse y votar en la entidad en que se les elige, la división y el aislamiento que resultarán, los expondrán mucho menos a vehemencias y agitaciones, que podrían comunicar al pueblo, que si hubieran de reunirse todos al mismo tiempo y en el mismo sitio” (Hamilton)

f)Ya reunidos los colegios electorales, en el caso de los EE.UU sus miembros debían votar en dos cédulas a favor de dos personas sin asignación de candidaturas, tras lo cual se confeccionaría una lista con todas las personas votadas y el número que cada una obtuviera la que se remitiría al presidente del Senado. En nuestro caso, los electores debían votar también en dos cédulas en blanco, pero indicando en una el candidato a presidente y en la otra el elegido para vicepresidente, confeccionándose luego dos listas con todos los elegidos y el número de votos para presidente y otras 2 con iguales datos de los seleccionados para vicepresidente, un juego de las cuales quedaría en custodia en el lugar de reunión mientras que el restante se enviaría al presidente del Senado.

g) Finalmente, en el caso de los EE.UU, el Congreso debe reunirse el 6 de enero para abrir todas las listas y realizar el escrutinio, proclamando a quienes obtengan la mayoría de votos para presidente y vicepresidente. En el texto original, si llegara a existir empate entre varios candidatos, la Cámara de Representantes elegiría al presidente de entre todos ellos. Y a continuación, el candidato que quedaba en segundo lugar en la elección presidencial, se convertía en vicepresidente y de haber empate el Senado elegía a quien desempeñaría el cargo. Pero a raíz de un inesperado empate en 1800 entre Thomas Jefferson y Aarón Burr, la Enmienda XII (1804) dispuso que los electores votaran por separado para ambos cargos, tal como lo adoptara nuestra Constitución.
Finalmente, si ninguno alcanzare la mayoría para presidente, la Cámara de Representantes elegirá entre los 3 que hubieren logrado mayor cantidad de votos; y si lo mismo ocurriera respecto al vicepresidente, el Senado lo elegirá entre los 2 más votados. En cambio, nuestros Padres Fundadores se apartaron del modelo de EE.UU y siguiendo la Constitución chilena de 1833 dispusieron que si no hubiera mayoría absoluta, el Congreso elegiría entre las dos personas que hubieren obtenido mayor número de sufragios; que si la primera mayoría hubiere cabido a más de dos personas, elegiría el Congreso entre todas éstas; y si la primera mayoría hubiere cabido a una sola persona y la segunda a dos o más, el Congreso elegiría entre todas ellas.

h) Siendo que -como se dijera- el total de electores es de 538, quienes alcancen la cifra de 270, el próximo 6 de enero -fecha en que como se dijera finaliza el mandato de 4 años de quienes estén ejerciendo el cargo- deberán prestar juramento tras lo cual asumirán como presidente y vicepresidente por un nuevo periodo de igual extensión.