Mar01262021

ActualizadoMar, 26 Ene 2021 5pm

Lectura de Domingo:"La toma de tierras en Villa Mascardi" por Carlos Baeza

Supongamos que usted es un líder, un gurú o un lenguaraz de un grupo y una mañana se despierta manifestando que en sueños ha tenido una visión según la cual la Plaza Rivadavia de esta ciudad es el lugar sagrado de los antepasados de ese grupo por lo cual deciden ocuparla...

 ... trasladándose hasta ese sitio numerosas familias con todos sus enceres, sus animales y levantando carpas y cercando el predio, impidiendo el acceso al público. ¿Le suena a disparate? Bueno, eso es lo que está ocurriendo desde hace largo tiempo en Villa Mascardi en la provincia de Río Negro.

1° Hasta el año 2017 en la zona de Río Negro y Chubut convivían en paz y armonía con los habitantes del lugar grupos descendientes de los pueblos mapuches, muchos de los cuales habían tenido acceso a tierras públicas en virtud de lo dispuesto por el art. 75 inc. 17 de la Constitución Nacional así como por la ley 26.610. La primera norma reconoce “la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas argentinos”, garantizándoles, entre otros aspectos, “la posesión y propiedad comunitarias de las tierras que tradicionalmente ocupan”; en tanto la ley 26.610 en su art. 1° dispuso:

“Declárase la emergencia en materia de posesión y propiedad de las tierras que tradicionalmente ocupan las comunidades indígenas originarias del país, cuya personería jurídica haya sido inscripta en el Registro Nacional de Comunidades Indígenas u organismo provincial competente o aquellas preexistentes, por el término de 4 (cuatro) años”.

Por el art. 2° se suspendieron todos los desalojos sobre dichas tierras, destacándose que “La posesión debe ser actual, tradicional, pública y encontrarse fehacientemente acreditada”.

En tanto el art. 3° dispuso realizar un relevamiento de las referidas tierras a fin de promover las acciones para hacer efectiva esa protección. Esta normativa fue prorrogada por las leyes 26.894; 26.554 y 27.400 que llevó la prórroga hasta el 23 de noviembre de 2021; en tanto las estadísticas oficiales dan cuenta que en Chubut, entre 1974 y 2003 se entregaron 327.000 has., mientras que entre 2003 y 2011 se dieron 110.000 has. más.

Por su parte en Neuquén se entregaron 150.000 has, en tanto en Río Negro la entrega alcanzó a 25.000 has.; debiendo señalarse que según el censo de 2010 existen en nuestro país 106.000 mapuches.

2° Sin embargo, a partir de 2017 comenzó a operar en esa zona un grupo radicalizado de autoproclamados mapuches pertenecientes a la Resistencia Ancestral Mapuche (RAM) que si bien ya habían protagonizado episodios de violencia contra las propiedades y sus habitantes, tanto en nuestro país como en Chile, adquirieron notoriedad a partir del caso de Santiago Maldonado, a través de la comunidad “Lof Lafken Winkul Mapu”. Lo curioso es que desde ese momento, gran parte de los grupos sociales y medios afines han pretendido desdibujar falsamente el accionar de la RAM a punto tal de convertir a sus miembros en un tierno grupo de boy scouts con finalidades altruistas. Para disipar esa creencia basta recurrir a Google y buscar el manual de inteligencia militar de la RAM denominado “Kutralwe-Herramientas para las luchas”, del que cabe destacar algunas de las propuestas de estos discípulos de Baden Powell, respecto a cómo enfrentar a los enemigos, a saber:

a) “Haz que estén obligados a entrar en el escenario o campo de batalla que uno les tiene preparado premeditadamente, donde uno domina y ellos no”.

b) “Luego, plantea que para producir un cambio se debe renunciar a las instituciones fuera de la comunidad mapuche, como ‘las iglesias, las instituciones y los colegios’, ya que ‘son espacios donde ellos dirigen y reproducen sus formas, contenidos y lógicas funcionales a los intereses políticos y económicos’"

c) "Golpear sin ser golpeados" refiere a realizar "diversos tipos de acciones de sabotaje que hagan un daño irreparable a las maquinas del capitalismo, previamente planificadas.

d) "Sabotear de forma inteligente, certera, silenciosa y con la reiteración necesaria hasta invalidarlo y luego expulsarlo.

e) "Una vez adentro del predio, atrincherarse, hacer escondites, trampas, barricadas, cortar cercos, hacer campamentos, construir casas, levantar Rewe y todo lo que se estime necesario…” f)“Si no se puede hacer justicia bajo las Leyes impuestas, haremos Justicia Mapuche. La Justicia para nosotros está en el Fuego" g) En la "técnica de la falsa 'noticiosa sorpresiva'" invitan a crear, un "llamativo y alarmante hecho noticioso", como "por ejemplo simular un suicidio, una violación, una muerte o una tortura por carabineros, tomarse una embajada o edificio, encadenarse a un ministerio, dar un aviso de bomba…"

3° Por si quedara alguna duda, el RAM explicitó sus ideas el 13 de noviembre del 2014 cuando se atribuyó los ataques al Consulado de Chile; el incendio del refugio Neumeyer; el atentado contra la Catedral de Bariloche, y una serie de ataques ocurridos en los últimos años. Anunció el comienzo de su “guerra” contra Argentina y Chile para formar una nación propia. Dicen que el refugio Neumeyer que incendiaron representaba intereses de la burguesía y el fascismo local a través del Club Andino Bariloche coludido con Parques Nacionales; en tanto su líder Facundo Jones Huala dijo: “Quiero seguir conversando con mis hermanos, para ver cómo entre todos podemos echar a esas asquerosas mineras, petroleras e hidroeléctricas, porque los vamos a echar a lo que sea, a sangre y fuego, si es necesario”. Y recientemente -entre otros actos violentos- tomaron e incendiaron un refugio perteneciente al Obispado de San Isidro el cual realizó la pertinente denuncia. Todas las actuales acciones están dirigidas y planificadas por la “machi” Betiana Colhuan, casualmente pareja del asombroso joven que montado a caballo desde un cerro distante y con larga vista pudo ver cuando a Maldonado se lo llevaban en una camioneta. Esta joven de 19 años es quien tuvo la visión reveladora que Villa Mascardi era el lugar sagrado de sus antepasados mapuches y con un lenguaje bonafiniano amenazó: “Los dueños que viven en Buenos Aires, que están en sus casitas cómodos y con gas, van a tener que ir sacando sus valijas”. Lo cierto es que hasta la fecha, el conflicto ha derivado en la formación de 47 expedientes por usurpación, vandalismo y hasta la quema de estancias, campos y materiales de trabajo como tractores y camiones y ataques a los habitantes de la zona, sin que las autoridades pertinentes hayan tomado medida alguna.

4° Pero la mayor falacia del relato de esta violenta comunidad es la relativa a la recuperación de las tierras robadas a sus ancestros mapuches. En efecto: como ya viéramos el art. 75 inc. 17 de la Constitución Nacional reconoce “la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas argentinos”, garantizándoles, entre otros aspectos, “la posesión y propiedad comunitarias de las tierras que tradicionalmente ocupan”. Tal como claramente se desprende de la cláusula constitucional los derechos que la misma reconoce son para los pueblos indígenas argentinos, siendo que los mapuches no revisten esa calidad, por tratarse de comunidades indígenas chilenas que cruzando la cordillera y a sangre y fuego, mataron y dispersaron a los verdaderos indígenas argentinos que ocupaban esas tierras. Para quienes estén interesados en esta cuestión histórica, pueden verse, entre otros, los sitios: https://issuu.com/fuerzasmilitares.org/docs/triarius__especial_3_-_mapuches/2
https://www.youtube.com/watch?v=ysmQjATelMU&feature=youtu.be

En el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas no se encuentran inscriptos y hasta 2017 nunca habían tenido presencia en la zona como sí ocurre con otras agrupaciones, ya que como informó el citado organismo “se les ofreció hacerlo, pero ellos no aceptaron porque no reconocen Estado, fronteras ni banderas”. Lo insólito es que el vicepresidente de este ente estatal, Luís Pilquimán, fue detenido en las últimas semanas en dos ocasiones, cuando en vehículos oficiales trasladaba a miembros de la comunidad “Lof Lafken Winkul Mapu” hacia la ocupación de tierras en Villa Mascardi. Es de señalar que los propios integrantes de la RAM no se reconocen como argentinos -lógicamente, pues son chilenos- aunque mal que les pese, todos quienes hayan nacido en nuestro territorio son considerados argentinos nativos, con independencia de la nacionalidad de sus padres, ya que el sistema adoptado es el del derecho de suelo (ius solis) como lo determina el art. 75 inc. 11 de la Constitución Nacional y la ley de nacionalidad. Públicamente han manifestado su no reconocimiento ni a la Constitución, ni a las leyes, ni menos aún a las autoridades argentinas, llegando a quemar en varias ocasiones nuestra bandera. Y si bien la Ley Fundamental, en su generosa amplitud y haciendo realidad el pensamiento de Alberdi de “En América, gobernar es poblar”, reconoce la igualdad de derechos civiles para argentinos y extranjeros (arts. 14 y 20), la protección respecto a los indígenas, en materia de tierras, lo es solo “para los pueblos indígenas argentinos” y en cuanto a las “que tradicionalmente ocupan” al tiempo de sancionarse la reforma de 1994, lo que excluye toda toma ilegítima a partir de esa fecha.

Por todo lo expuesto, queda en evidencia que la comunidad “Lof Lafken Winkul Mapu” carece de todo derecho para el acceso a tierra alguna en nuestro territorio, ya que la protección constitucional es reconocida solamente para los pueblos originarios argentinos y no a los de otros países, como es el caso de quienes invocan descender de los mapuches chilenos. Además, y en el hipotético supuesto que fueran una comunidad argentina, deberían haber tenido presencia al tiempo de sancionarse la reforma de 1994 y cumplimentar la inscripción en el registro creado a tales fines, nada de lo cual tuvo lugar. En consecuencia, cualquier pretensión y ocupación de tierras por parte de estos grupos debe ser rechazada y ponerse en marcha los mecanismos legales para desalojar a los intrusos y restituir las propiedades a sus legítimos dueños.

5° Y como recordáramos en una anterior nota acerca de este tema, no existe impedimento legal alguno para proceder al inmediato desalojo de las tierras usurpadas. En primer lugar, la Constitución Nacional que garantiza a todos los habitantes el derecho a usar y disponer de su propiedad y la consecuente garantía de la inviolabilidad de tal derecho, salvo en los casos que así se determine por una sentencia judicial o por causa de expropiación (arts. 14 y 17). En segundo término, el Código Civil y Comercial según el cual “el dueño puede excluir a extraños del uso, goce o disposición de la cosa, remover por propia autoridad los objetos puestos en ella, y encerrar sus inmuebles con muros, cercos o fosos” (art. 1944) Y finalmente el Código Penal que en su art. 181 castiga con pena de prisión a quienes usurparen propiedades ajenas.

Contrariamente a lo que se sostiene por algunos defensores de estos actos ilícitos, no existe norma alguna que impida el desalojo en tales supuestos, ya que la ley 26.610 no resulta aplicable a estos casos por las razones que recién se explicitaran; y tampoco lo es la ley 27.453 de octubre de 2018 que organiza el Registro Nacional de Barrios Populares y dispone la expropiación de todos los terrenos ocupados destinados a esos barrios, suspende los desalojos de dichos predios por el término de 4 años, esto es, hasta octubre de 2022; pero como lo señala el art. 4 de la misma ley, sus disposiciones solo se aplican a los bienes relevados a la fecha de entrada en vigencia de la referida normativa, por lo cual tampoco resulta aplicable a las actuales tomas de tierras que no están afectadas a tales destinos.

 

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