Sáb07222017

ActualizadoSáb, 22 Jul 2017 12am

Un vecino bahiense hizo cumbre en el Aconcagua para pedirle casamiento a su novia

 Gabriel Gomiz es un joven viedmense, licenciado en Ciencias de la Computación y trabaja de su profesión en Bahía Blanca, en la Cooperativa Obrera. Y le pidió casamiento a su novia en forma muy particular, desde la cima de Cerro Aconcagua. -¿Cómo se inició en el montañismo?

- En 2008 un amigo me insistía con ir a subir el Tres Picos en Tornquist (1.200 msnm). Yo nunca había hecho nada parecido y me habían comentado que era bastante exigente en lo físico. Finalmente, tanto me insistió que el 8 de diciembre, que era feriado, fuimos a subirlo; yo no estaba en buen estado físico y me resultó muy duro, pero la experiencia cambió algo dentro mío de manera inmediata.

Unos meses después nos fuimos 15 días a hacer travesías por refugios de montaña en El Bolsón y Bariloche y subimos el Cerro Piltriquitrón (2.200 msnm). En este viaje terminé de enamorarme de la actividad ya que me fascinaban los lugares y paisajes que uno podía conocer, a los que uno solo puede llegar caminando. Toda la filosofía de la montaña me llegó: el cuidado del medio ambiente, los códigos, salir a vivir varios días en lugares fascinantes y depender solo de lo que uno es capaz de llevar en su mochila. Esas son las cosas que más me gustan de esta actividad.

-¿Cómo surgió la posibilidad del Aconcagua?

-Cuando comencé con esto, pensar en Aconcagua era directamente imposible, pero luego de realizar varios ascensos a montañas y volcanes aumentando gradualmente la altura y la dificultad se fue presentando como un objetivo natural. Entre el 2009 y el 2012 yo ascendí 2 veces el Cerro Champaquí en Córdoba, 2 veces el Volcán Lanín (3.776 msnm), el Volcán Tromen (4.000 msnm) en invierno, el Volcán Domuyo (4.700 msnm) y ascensos de alta montaña en el Cordón del Plata (Mendoza): el Cerro Adolfo Calle (4.200 msnm), el Vallecitos (5.500 msnm) y finalmente el Cerro Plata, de 6.000 msnm. Desde la cumbre del Plata se ve perfectamente una de las caras del Aconcagua, es imponente y ese día fue inevitable que se volviera el próximo objetivo.

¿Cómo surgió pedirle casamiento a su novia desde ahí?

- La idea la tenía desde que fui la primera vez a subir el Cerro Plata. Ella nunca lo supo. Era un secreto. Si me iba bien en el Plata, de ahí me iba al Aconcagua, aprovechando la aclimatación, para grabarle un video en la cumbre con la propuesta y luego bajar para que lo viera. Pero como en ese intento me fue mal, no lo pude hacer. Así que estuve más de un año viviendo con el secreto, esperando mi oportunidad de Aconcagua para hacerlo. Los únicos que sabían eran Juan Pablo y Ale, dos amigos.

Cuando llegamos a Plaza de Mulas (uno de los campamentos base de Aconcagua, a 4.300 msnm) conocí que había una empresa que da servicios de telefonía a través de un satélite. Asi que ideamos una manera para, a través de un handy de radio VHF, llamar desde la cumbre al campamento base y una persona haría de ‘puente‘ entre el handy VHF y el teléfono para poder llamarla a ella y hacer la propuesta ‘en vivo‘.

Dos días antes de intentar la cumbre hicimos un llamado de ‘prueba‘ desde uno de los campamentos intermedios para probar el circuito y fue un éxito. Y así fué que el día 18 de enero, justamente el día de nuestro 4to aniversario de novios, desde la cumbre la llamé a las 14:30 para decirle que estaba en la cumbre del Aconcagua y preguntarle si quería casarse conmigo. Lloramos los dos de felicidad. Minutos antes había sacado una foto con una bandera en la que también le proponía casamiento por si teníamos algún inconveniente técnico con la radio.

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