Dom12152019

ActualizadoVie, 13 Dic 2019 5pm

Policía que rescató a chico del incendio: "Fue una experiencia de vida de principio a fin"

Esas fueron las palabras del Sargento Cristian Albarrán, de 31 años, quien esta tarde fue distinguido por el Concejo Deliberante por su actuación en un incendio en Bella Vista. "Dios me dio otra oportunidad. Fue un aprendizaje porque hasta tuve que aprender a caminar otra vez y aprendí a valorar hasta el agua que tomo", indicó.

 

En diálogo matutino con "CAFEXMEDIO", Cristian Albarrán ofreció detalles sobre su estado de salud: "Físicamente voy mejorando día a día. Ahora estoy esperando realizar la rehabilitación correspondiente a las manos. Anímicamente estoy muy bien".

Reconoció que lo que pasó “fue una experiencia de vida, una enseñanza de principio a fin. Los médicos dijeron que si hubiera tenido un 10% más del cuerpo quemado, no habría sobrevivido. Dios me dio otra oportunidad. Fue un aprendizaje para los dos, en mi caso tocó mi orgullo, porque hasta tuve que aprender a caminar otra vez. Aprendí a valorar hasta el agua que tomo, a jugar con mi hijo aunque esté cansado. No tengo tiempo para agradecer las cadenas de oraciones para mí”.

Albarrán aclaró es que le molesta el título de “héroe”, porque piensa que falló al no poder rescatar con vida a los hermanitos Hernández. Aseguró que hasta el día de hoy no recuerda cómo sacó de entre las llamas a Rodrigo.

“Recuerdo que ese día, a las 6.20, le mandé un mensaje a mi mujer para que preparara café porque pensaba llegar y luego asistir con ella a la iglesia. En ese momento llegó el llamado de emergencia en calle Pellegrini y cuando llegué los vecinos me dijeron que había chicos atrapados en la casa. No lo pensé, lo primero que hice fue sacarme la camisa, me saqué la remera, la mojé y entré. Salí y entré tres veces, no llegaba nunca y no veía nada. En un momento sentí que explotaba el vidrio de la puerta y salí porque no daba más”.

Albarrán relató que "ahí perdió noción de la situación y sólo recuerda el momento en que llegaron sus colegas".

“Me subieron a la ambulancia y yo les decía que sacaran a los chicos. Junto a una de mis compañeras del móvil no nos permitimos llorar”, mencionó.

Agregó que “esto que sucedió lo aprendeés a encapsular, el policía tiene sentimientos pero es más difícil que lo demuestre”.

Consultado sobre cómo se supera una experiencia como la que vivió, respondió: “me ayudó mucho el hecho de estar en la iglesia y saber que si esto me pasó es por algo”.

"Particularmente siento que es demasiado para mí. Mis compañeros día a día también arriesgan su vida en distintas situaciones. La idea que tenemos con mi señora es tratar de pasar desapercibidos y no hacer tan mediático el regreso a Bahía Blanca para no remover el dolor y la angustia por lo que pasó".

La historia de Cristian Albarrán

De a poco las heridas se van sanando, aunque no ha sido nada fácil para el policía Cristian Albarrán (31), quien el 8 de febrero de este año sufrió severas quemaduras al intentar rescatar a tres hermanitos - dos fallecieron - de un incendio registrado en una vivienda del barrio Bella Vista.

El sargento Albarrán sufrió severas quemaduras en el 45 % de su cuerpo y desde que arribó a Capital Federal presentó una constante evolución en su cuadro de salud. Estuvo cinco semanas internado en el Hospital Italiano de Buenos Aires, dos en estado de coma y las restantes en Terapia Intensiva.

Cabe recordar que el policía resultó herido al rescatar al niño Rodrigo Hernández (9) del incendio desatado a principio del mes de febrero en la vivienda de la calle Pellegrini 1346, del barrio Bella Vista.

Lamentablemente no pudo salvar a los pequeños Lautaro Nahuel (4) y Milagros Ludmila Hernández (7), quienes perecieron al quedar atrapados en el baño del inmueble.

Albarrán fue asistido en el Hospital Regional Español de nuestra ciudad y debido a su condición se decidió trasladarlo a Buenos Aires.

En el hecho también resultó con lesiones el teniente Julio Fernández, quien se cayó del techo de la casa intentando hallar un lugar por donde entrar para colaborar.

Hoy junto a su mujer Belén -a quien conoció hace ocho años estudiando- y su hijo David pasa sus días intentando recuperarse, disfrutando del día a día y asistiendo a una iglesia de Villa Harding Green, donde encontró contención, apoyo y paz interior.

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