Jue10222020

ActualizadoMié, 21 Oct 2020 5pm

Una bahiense que tiene problemas motrices, deslumbra con sus acrobacias y quiere ir a lo de Tinelli

Mariana Pandolfi sufrió un accidente a los 17 años que le provocó daños en el cerebro. Hace acrobacia aérea y quiere que todo el mundo conozca su historia para transmitir el mensaje de que "si se quiere, se puede".

 

A medida que su delgado y tembloroso cuerpo se eleva, la fuerza interior de Mariana Pandolfi quiebra todos los prejuicios. Su incapacidad se revierte. Sus brazos y piernas se mueven hasta lograr agarrarse del aro acrobático y balancearse como cualquier artista. “Yo creí que no iba a poder hacer nada, pero descubrí que con mi cuerpo podía hacer cosas que no había pensado”.

Mariana tiene 36 años y a los 17 su vida cambió drásticamente. Sufrió un accidente de auto y el impacto le provocó un traumatismo de cráneo, una lesión en el cerebro que le dejó secuelas y una discapacidad motriz severa, con un cuadro de movimientos involuntarios que le impiden desenvolverse por sí misma.

Después de transitar un largo y difícil camino, ahora quiere que todo el mundo conozca su historia de lucha encabezada por la frase “si se quiere, se puede”. Y para transmitir ese mensaje, la bahiense quiere ir a presentar sus acrobacias a “Bailando por un Sueño”, el programa que conduce Marcelo Tinelli.

El profesor y acróbata aéreo Mauro "Pitu" Blázquez es la persona con quien Mariana se sube al aro y la acompaña en esta etapa de su vida. “Ella no le tiene miedo a nada y es un ejemplo de vida. Hay muchas personas que no pueden caminar y no se imaginan lo que puede hacer”, asegura Blázquez.

Mariana hace 10 años que participa en un grupo de danza inclusiva en Bahía Blanca llamado Pulsiones y aceptó el desafío de empezar a practicar acrobacia hace un año y medio. El video de la presentación en el Teatro Municipal de Bahía Blanca difundido en las redes sociales es el resultado de esa etapa y muestra el "inmenso" progreso que hizo con su cuerpo. “Cuando empezó no podía agarrar el aro, hoy puede eso, y mucho más”, cuenta con entusiasmo Blázquez, quien tiene una escuela de acrobacia en Bahía Blanca y trabaja con chicos con capacidades difrentes.

El incondicional compañero de Mariana en el aro se emociona cada vez que habla de los progresos de su alumna y cuenta que nadie podía pensar que Mariana pudiera estar a cinco metros de altura. “Yo aprendo todos los días de Mariana. Yo subo al aro con ella y me produce lo que nadie en mi vida me pudo producir: una emoción muy intensa. Y lo digo como artista, desde el lado de contar una historia".

"Nadie podía pensar que Mariana podría estar a 5 metros de altura haciendo acrobacia"

Para la mamá de Mariana, Maki Pandolfi, es muy importante que su hija pueda difundir su mensaje. “Yo creo que para la gente que tal vez hoy no tiene perspectivas es una oportunidad para decirles que no todo está perdido, que se puede. Eso es lo que me transmite ella como hija y yo quisiera que se lo pueda transmitir a todos”, cuenta emocionada.

Blázquez, al igual que Mariana, quiere que el mensaje se difunda para demostrar que los límites están en al cabeza, y romper con los prejuicios que tiene la sociedad con las personas con capacidades difrentes.

"Mariana un día movió un brazo, otro día una pierna, y al otro agarró el aro e hizo una acrobacia. Yo la ayudo y la contengo. Ella no tiene límites. Y si ella no tiene límites, tampoco me los voy a poner yo", aseguró el profesor de acrobacia de Mariana.(Clarin)

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