Sáb10242020

ActualizadoDom, 25 Oct 2020 1am

Tres mujeres pringlenses eran obligadas a prostituirse en un campo en Azul

El dato lo brindó María Ponce, a cargo de la Oficina de Atención a Víctimas de la Violencia de Género de Pringles, donde fue radicada la denuncia de averiguación de paradero de la joven que terminó siendo rescatada de un campo donde la obligaban a prostituirse.

 

Un caso de Trata de Personas en el cual una pringlense fue rescatada de un campo de Azul sigue causando sensación no solo en nuestra ciudad sino en la región. Y la sorpresa fue mayor al tomar conocimiento que en realidad eran tres las mujeres de nuestra localidad que se encontraban privadas de su libertad en un campo de aquel lugar, informó www.nueva.pringles.com.ar.

Las víctimas tuvieron la suerte de que una de ellas se escapó y denunció en una sede policial de Azul, y a la par, como otra de las mujeres era intensamente buscada por su familia, se encendió la alarma, terminando con allanamientod y la detención de cuatro personas, entre ellas una ciudadana de Pringles que sería quien reclutaba a las mujeres con el fin de que ejercieran la prostitución bajo amenazas.

La denuncia de busca de paradero de la local rescatada fue realizada en la Oficina de Atención a Víctimas de la Violencia de Género, por lo que “El Diario” conversó con la Oficial María Ponce, titular del organismo, quien nos brindó todos los detalles resguardando por supuesto la identidad de las víctimas. “El pasado 14 se presentó la mamá de una de las jóvenes que estaban retenidas allá y realizó una denuncia de averiguación de paradero de su hija porque ésta la había llamado por teléfono de un número desconocido, que coincidía con la característica de Azul y le había comentado que la tenían retenida en contra de su voluntad en un campo de aquella ciudad. Tomamos la denuncia y tratamos de hacer las averiguaciones pertinentes”, destacó la referente dando intervención a la Fiscalía Nº 9 y como el hecho se estaba cometiendo en otra jurisdicción, el caso fue derivado a la Comisaría Primera de Azul donde trabajaron junto a la DDI.

“Es así que se llegaron a allanamientos y se da con las jóvenes retenidas, ya que una de ellas había escapado y logró describir el lugar donde estaban las demás. Además, se dio con otra joven de Pringles que estaba ahí desde hacía un tiempo”, reveló Ponce.

“Aparentemente, les habían dicho que iban a tener trabajo en Azul aunque no les habían especificado de qué, y cuando llegaron al establecimiento rural se encontraron con que el panorama que les habían brindado era otro, totalmente diferente”, destacó y remarcó que el contacto para regentear éstas jóvenes había sido una vecina pringlense, siendo identificada como Karina Tapia, “es una mujer que vivía acá, que ahora se encuentra detenida. Ella, las ubicaba a las jóvenes y las llevaba engañadas hasta Azul diciéndoles que tenían un trabajo. Las alojaba en un domicilio y al día siguiente, aparentemente las llevaban a dicho establecimiento rural”, pormenorizó.

En este caso de tratas todo indica que era un negocio familiar ya que Karina Tapia y el otro detenido, Rubén Mansilla, son marido y mujer, mientras que hay otro familiar implicado además del encargado del campo.

“Las dos chicas de Pringles que se habían ido juntas con la promesa de trabajo estaban junto a sus hijos, uno de ellos tiene dos años (refiriéndose a la chica que logró escaparse) y el otro menor hijo de la otra víctima tiene un año y medio. Estaban cautivas junto a las criaturas, además les habían sacado la documentación y les habían retenido los teléfonos”, informó Ponce, al tiempo que indicó que las tres mujeres de Pringles víctimas de este caso de tratas lograron regresar a la localidad.

“Volvieron las tres, la chica que estaba cautiva con más antelación (hace un mes) y las otras que habían ido con la falsa promesa de trabajo”, remarcó y precisó que como el hecho se registró en otra jurisdicción la investigación tiene desarrollo en Azul.

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