Sáb10312020

ActualizadoDom, 01 Nov 2020 1am

Media sanción para la creación del "sistema provincial de bibliotecas"

Por unanimidad, la Cámara Baja Provincial aprobó un proyecto de ley que regula el funcionamiento de estas instituciones en todo el territorio bonaerense y cuenta entre sus autores al legislador bahiense Marcelo Feliú, quien lo venía impulsando desde 2006.

 

La Cámara de Diputados bonaerense aprobó por unanimidad, la creación del Sistema Provincial de Bibliotecas Populares, a partir de un proyecto de ley que reconoce las autoría conjunta de los legisladores Marcelo Feliú (Bahía Blanca) y Rocío Giaccobe (Junín).

La iniciativa supone el principio del fin para el actual marco legal que rige el funcionamiento de estas instituciones, un decreto-ley sancionado en 1979.

La propuesta inicial, que data de 2006, fue modificada y enriquecida a partir del aporte realizado en distintos Foros llevados a cabo en distintos lugares de la provincia con la participación y el debate directo del contenido de la norma ayer votada y puesta ahora a consideración de la Cámara Alta para su aprobación definitiva.

Con gran respuesta, uno de esos foros de llevó a cabo el pasado mes de noviembre en  Bahía Blanca, ocasión en la que representantes de más de 70 instituciones de la ciudad y la región tomaron pleno conocimiento del texto y efectuaron sus sugerencias.

“Este proyecto incorpora el derecho a la lectura y el acceso a la información, la formación y la recreación y además incorpora a la red provincial de bibliotecas, la denominación de “biblioteca popular”, algo que hasta aquí, legalmente no existia”, explicó Feliú.

Además crea un fondo especial para financiar el funcionamiento de las más de 500 bibliotecas populares que funcionan en territorio bonaerense y crea un catálogo único de las bibliotecas de la provincia y sus respectivos patrimonios.

“También confecciona un registro provincial de las bibliotecas públicas y adecua su funcionamiento a las nuevas tecnologías de información”, agregó.

Según Feliú, en el aprovechamiento y la articulación de las posibilidades que brinda el recurso informático con los patrimonios reunidos en formato papel supone uno de los mayores desafíos para el futuro de las bibliotecas populares como tales, pero no el único.

“Así como las bibliotecas han proliferado como lugares de estudio para alumnos de todos los niveles, últimamente, también han pasado a ser lugar de encuentro y actividad social para las comunidades en que funcionan, por lo que cumplen un rol de contención, divulgación e intercambio”, destacó.

En ese sentido, el legislador bahiense destacó su experiencia personal como usuario de una biblioteca pública marplatense, en tiempos en que cursó su carrera de abogacía.

“De no haber sido por haber contado con una institución como la biblioteca “Ingeniero Julio Rateriy”, mis estudios se hubieran tornado casi imposibles. Allí llegué un día en 1989 y sin preguntarme de dónde venía ni quien era, me suministraron valioso material de estudio para que pudiera completar mi cursado".

"Esta historia mía es la misma para muchos estudiantes y creo que allí empecé a tomar conciencia sobre la importancia de estas instituciones, muchas veces silenciosas, muchas veces por muchos ignoradas hasta que se las necesita y allí están disponibles para prestar su inestimable servicio”, recordó.

 

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