Mié10282020

ActualizadoMié, 28 Oct 2020 3pm

CAFEXMEDIO fue saboteada por piratas informáticos

Lejos de enojarnos, la cortesía de los denominados hackers nos obliga a tres acciones. En principio constituirnos en noticia, luego pedir la comprensión de los lectores y finalmente dedicarles un párrafo a los operadores de la infamia. A saber.

Con la información ya cumplimos. Y la autorreferencia no nos gratifica en nada. Por el contrario, incomoda.

A los lectores les pedimos disculpas por las involuntarias molestias ocasionadas y les manifestamos nuestra gratitud por las llamadas que generaron una evidencia de preocupación al no brindar el servicio en la modalidad acostumbrada. 

A los que se tomaron la molestia de hackear la página un especial agradecimiento porque no han hecho más que motivarnos y reavivar el espíritu que anida en nuestro emprendimiento.

El tiempo dedicado al ataque se verá multiplicado en nuestro esfuerzo que no hace más que darnos un verdadero aliciente y una validación de que nuestro camino no está equivocado. Podemos errar en particular alguna apreciación, entonces pediremos los perdones del caso y corregiremos el rumbo. Pero si en líneas generales nos "galardonan" con estos procederes, será más que un combustible, más que un alimento, más que un simple viento el que impulse la dirección de nuestros pretendidos y -por lo visto- acertados dardos.

Y si alguna vez lograran el cometido, si en alguna oportunidad nos dejaran sin este vehículo, si la pantalla se viera silenciada por la sinrazón de los mamarrachos visuales -como ocurre con esos "parches" electrónicos-; que nadie se llame a engaño ni a error: nos encontrarán caminando por las calles y en los cafés (de donde tomamos el nombre) a viva voz y con panfletos, fotocopias y cuanto mecanismo esté a nuestro alcance para continuar en la tarea de informar y hacer saber a nuestros lectores -por lo visto muchos y bien calificados- que hasta el día de la fecha los métodos para contrarrestar opiniones adversas a las de aquellos que extrañan la mordaza de los tiempos medievales no tienen en nosotros más que el alcance de resultarnos un verdadero estimulante.

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