Vie10302020

ActualizadoVie, 30 Oct 2020 12am

Cartoneros: Para la Comisión de Apoyo a los Juicios, quieren esconder la pobreza que “afea” las calles

"Para combatir la invisibilización que sufren estos trabajadores, invitamos a la comunidad a mirarlos con el grado de detalle que miran a los caballos, y si es posible dialogar con ellos".

 

Desde la Comisión de Apoyo a los Juicios manifestamos nuestra solidaridad con la lucha que vienen llevando adelante los cartoneros de nuestra ciudad en defensa de su trabajo a partir de la disposición del municipio de impedirles el uso de caballos desde el 1 de agosto.

El reclamo por el fin de la tracción a sangre se inició hace algunos años con la iniciativa de un grupo de vecinos que se viene manifestando en contra del trabajo animal.

Si bien es comprensible la preocupación por los derechos de los animales y podríamos pensar que es legítimo plantear en términos ideales que no deberían trabajar, entendemos que no se puede hablar de esto desvinculándolo de las condiciones de vida de quienes van arriba de los carros, que está muy alejada de ser la ideal.
 
Para combatir la invisibilización que sufren estos trabajadores, invitamos a la comunidad a mirarlos con el grado de detalle que miran a los caballos, y si es posible dialogar con ellos.

Verán que trabajan igual que cualquiera pero viven al día, por eso se los ve a la intemperie, realizando sus recorridos independientemente del frío o calor que haga, haciendo un trabajo subvalorado, el de juntar papel y cartón, que deben complementar recolectando botellas, pallets, cajones, ejercitando la creatividad para ver cómo garantizan la comida del día para sus familias.

Porque lo que los cartoneros hicieron en el peor momento de la crisis, cuando nadie les daba una respuesta a sus necesidades, fue tomar el asunto en sus manos y transformar en trabajo la basura de los demás. Pusieron su dignidad al servicio de una tarea sumamente necesaria en términos de sustentabilidad y absolutamente mal paga en relación al precio que adquieren luego los productos en el mercado.

Queda demostrado que la preocupación del municipio no es el maltrato animal, que no se modifica alterando el horario, sino esconder la pobreza que “afea” las calles bahienses, aun a costa de agravar el problema mismo de la pobreza.

Quienes venimos trabajando en la defensa de los derechos humanos no podemos esquivar este debate: los derechos humanos se siguen vulnerando cuando hay sectores de la población que no acceden a cubrir sus necesidades básicas, para los cuales el Estado solo se hace presente en su fase represiva, empujándolos cada vez más al margen.

Es parte de nuestra tarea denunciar esta política que apunta a generar más exclusión impidiéndole trabajar a quienes subsisten en el día a día realizando una tarea durísima. Hay que decirlo de nuevo: proponer el fin de la tracción a sangre sin presentar una alternativa que se consensue con los cartoneros equivale a quitarle el medio de vida doscientas familias, con niños a los que nadie dará respuesta cuando les falte el plato de comida.

Acompañamos a estas familias que, con la misma dignidad con la que hace años realizan su trabajo en las condiciones más precarias, hoy sostienen una lucha en defensa de eso que supieron construir. Porque los cartoneros no le pidieron ni le piden hoy nada a nadie, ni subsidios ni respuestas clientelistas, sólo defienden su derecho a  seguir trabajando como siempre lo hicieron hasta tanto se elabore una solución real al problema que los contenga.

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