Sáb11282020

ActualizadoVie, 27 Nov 2020 10pm

Pepe Sanchez dejó su sello en el coloquio de IDEA: «Nosotros tenemos talento y mucho para ofrecer. El desafío es hacerlo acá»

En el Coloquio de IDEA 2020, Juan Ignacio «Pepe» Sánchez habló sobre el Dow Center que lidera en Bahía Blanca; «hay que unir al deporte de alto rendimiento con la sociedad», dijo el campeón olímpico en Atenas 2004

 

«Nosotros tenemos talento y mucho para ofrecer. El desafío es hacerlo acá». Así definió Juan Ignacio ‘Pepe’ Sánchez, campeón olímpico con la selección argentina de básquet en Atenas 2004, al Dow Center, el emprendimiento deportivo enfocado en el alto rendimiento que diseñó y lidera en Bahía Blanca, su ciudad natal.

Jugador consagrado en la NBA y Europa, campeón con la Generación Dorada y Licenciado en Historia en la Universidad de Temple (Estados Unidos), Sánchez decidió que su carrera fuera de las canchas seguiría vinculada al básquet, pero desde un rol de dirigente e innovador, que apuesta a combinar deporte y ciencia. Así ideó su centro deportivo tecnológico, que alberga al equipo Bahía Básquet, de la Liga Nacional, pero que al mismo tiempo convoca a especialistas en neurociencias y otras disciplinas.

«Está muy relacionado con la identidad, los lazos, y es algo que me cuesta que se entienda en la ciudad. Nosotros tenemos talento y mucho para ofrecer, desde Bahía Blanca para Argentina y de Argentina al mundo. Somos un país joven e inmaduro, y hay que ayudar a poner un granito de arena desde el hacer», dijo Sánchez, en el marco del Coloquio de IDEA.

El establecimiento, inaugurado a principios de 2019, se enfoca en el alto rendimiento pero no exclusivamente en el mundo del deporte profesional. Si bien allí juega y se entrena su equipo de básquet, también convoca a especialistas de múltiples disciplinas que trabajan en la construcción de hábitos, nuevas formas de enseñanza, neurociencias, ciencia de datos y otras áreas que buscan «maridar deporte y educación».

Su inspiración, cuenta, nació durante sus años de jugador en España o la NBA. «Un día cuando jugaba en el Real Madrid se me vino a la cabeza la frase ‘¿Por qué no? ¿Por qué en España o Estados Unidos se puede?’ Me refiero a la infraestructura y el desarrollo de un montón de tecnologías y metodologías de aprendizaje», relató el bahiense de 43 años, en una videoconferencia desde el estadio.

«Quería tener un lugar como los que había vivido en la universidad o en Europa, pero en mi ciudad y con la misma calidad. Estamos experimentando un centro de alto rendimiento con todo lo que está sucediendo en el mundo del deporte relacionado con la ciencia y la tecnología que está siendo una verdadera revolución», analizó, en referencia a cuestiones como la nutrición, los hábitos de descanso o los factores cognitivos.

Su planteo, de todas formas, excede al deporte de alto rendimiento. El objetivo, dijo Sánchez, es desarrollar herramientas o metodologías que surjan de la preparación deportiva pero que permitan desarrollar o maximizar habilidades a en cualquier otro ámbito. «Hay que unir el deporte de alto rendimiento con la sociedad. En mi vida universitaria, jugaba al básquet y convivía con estudiantes. Esa función de encontrar dos mundos es muy rica y es lo que tratamos de hacer acá: unir y tender puentes entre deporte de alto rendimiento y otras profesiones», explicó.

Según comentó el exbase de la selección argentina, su «obsesión» es el alto rendimiento, extendido más allá del básquet. Desde esa perspectiva, propone incorporar elementos de la preparación física y psicológica que tienen incorporada los deportistas a otras disciplinas o profesionales. «Nosotros estamos preparados para la ocasión, para performar en un partido, pero hay un montón de personas que en otros ámbitos están expuestos a tomar decisiones constantemente y en el día a día», explicó Sánchez.

«A lo que nos dedicamos todos es a tomar decisiones bajo situaciones de presión o con múltiples estresores, aunque fuera del deporte, la preparación es siempre desde lo cognitivo y lo intelectual, pero no en lo físico. Hay una disociación mente cuerpo, y hay una oportunidad de mejora», expuso.

Para profundizar, comparó el caso de un deportista con un directivo de negocios. Mientras que el primero sería penalizado por tener una cena «pesada» con vino antes de un partido, no sería el caso del empresario, aunque el impacto negativo sobre la capacidad de tomar decisiones existe en ambos escenarios.

«Cuando uno entra en una reunión y está deshidratado porque tomó mucho café o vino la noche anterior, el impacto en la toma de decisiones es altísimo. Nosotros lo sabemos desde el deporte, pero no existe conciencia fuera del deporte, cuando el impacto parece imperceptible. Fuera de los deportistas, se piensa solo en la cabeza y no se trabaja qué pasa con el cuerpo, que es la máquina que nos hace tener un nivel de decisiones o una lucidez mejor o peor que impacta en resultado final», dijo Sánchez.

«A diferencia de un jugador, que se enfoca en dos horas, una persona en su ámbito laboral está tomando decisiones permanentemente en cinco o seis horas, y tiene muchos más estresores que un deportista, que se prepara para la ocasión. Cualquier ejecutivo o persona que toma decisiones va a tener que pensarse como deportista de alto rendimiento, porque las ventajas que se dan son muy grandes. Es imperceptible, pero impacta en todos lados y afecta la longevidad, lo familiar», concluyó.

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