Dom09242017

ActualizadoDom, 24 Sep 2017 1am

Juicio del micrófono: una tarjeta de crédito que incrimina

Con algunos minutos de demora, comenzó pasadas las 9:30 de la mañana de hoy la segunda jornada de debate en el juicio oral y público que se lleva adelante en el quinto piso del Palacio de Tribunales de Bahía Blanca al matrimonio de Estefanía Heit y Jesús Olivera, ambos por reducción a la servidumbre agravada, lesiones graves y estafas, mientras que sobre el falso pastor pesa la acusación del delito de abuso sexual agravado por acceso carnal, todo en perjuicio de Sonia Molina.

 

Luego de la constitución del Tribunal en lo Criminal N° 1, que integran los jueces Mario Lindor Burgos, Adrián Hugo De Rosa y María Elena Baquedano, bajo la presidencia de esta última, se convocó al primer testigo y que resultó ser Sergio Daniel Anhelcher, el empleado municipal de Saavedra – Pigüé que estuvo con la pareja aquel 12 de noviembre de 2012 en Arroyo Corto y vio cuando tiraban la bolsa con residuos, informó www.nuevodiadigital.com.ar

“Estaba cortando el pasto con una moto-guadaña en el predio de la Estación del Ferrocarril, en Arroyo Corto, cuando se acercó un Corsa bordó, en el que venían un hombre y una mujer (que dijo eran los acusados, a preguntas del fiscal Eduardo Zaratiegui) y me preguntaron si podían dejar una bolsa de residuos”, comentó Anhelcher.

Después de relatarle al Tribunal los pormenores de aquel encuentro, dejó en claro que quisieron pagarle por el hecho de que les dejara tirar allí la basura, lo cual no aceptó, pero sí una botella de gaseosa.

Precisamente, al aparecer en la cuadrilla con la gaseosa le permite a su compañero, Luis Ángel Ruppel, conocer la historia y este, por curiosidad, revisa más tarde el contenido de la bolsa negra de consorcio.

En el interior había una caja con folios que contenían hojas relacionadas con la anatomía del cuerpo humano y muchos comprobantes de compras que habían realizado con una tarjeta de crédito de un banco de Carmen de Patagones, habiendo encontrado también el ‘plástico’ dentro de la caja.

Al otro día, en horas del mediodía, se entera por su esposa de lo ocurrido en Coronel Suárez con una mujer de nombre Sonia Molina, nombre que lo alertó a recurrir nuevamente a la tarjeta de crédito que había visto y corroborar que se trataba del nombre que aparecía en los comprobantes de recibos y facturas y en la tarjeta de crédito.

A raíz de ello, se comunica con la Policía y recurren a él efectivos de la Sub DDI de Coronel Suárez, quienes se hacen cargo de peritar el contenido con la Policía Científica.

Lo que el fiscal Eduardo Zaratiegui demostró con estos dos testigos fue que Heit y Olivera, después de haber quedado en evidencia que Sonia Molina había escapado, comenzaron a deshacerse de la prueba que los incriminaba, que pasa por pertenencias de la víctima y, recordemos, la limpieza de la casa con profusa cantidad de lavandina.

Un grano de arena más que complica la situación de la periodista suarense y el falso pastor.

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