La partida de Alfredo Alcón... su recuerdo en Bahía Blanca

Es el mayor ícono del teatro argentino, más allá de haber incursionado también en el cine y la televisión. Murió a los 84 años y queda tras él un sinnúmero de memorables actuaciones y recuerdos de la que no está ausente nuestra ciudad.

Su último trabajo en Bahía Blanca fue con la obra de Bergman "Escenas de la vida conyugal" junto a su entrañable amiga Norma Aleandro en el Teatro Municipal, allá por mediados de los noventas. Había estado poco antes con "Cartas de amor" junto a Graciela Borges.

Pero el hito más destacable en materia de anecdotario bahiense se concreta en el año 1968 cuando Leopoldo Torre Nilsson se animó a llevar al cine la obra máxima de nuestra literatura: "Martín Fierro" de José Hernández.

Se llevó a cabo en la zona denominada "Cueva de los leones" y fue en esa ocasión donde se concretó una amistad -entre otros- con el siempre recordado Bill Américo Brussa, un apasionado del cine nacional.

Quien escribe esto tuvo el privilegio de tratarlo y haberle escuchado narrar historias íntimas que alcanzan a su lejano casamiento con una actriz argentina, su vida en España, su paternazgo breve -su hijo falleció a días de nacido- y conceptos profundos sobre la vida es decir, en su caso, sobre el arte en general y el teatro en particular.

Tuvo la posibilidad de interpretar la mayor cantidad de autores, personajes y géneros como ningún otro alcanzó en nuestro país. Obtuvo un sinfín de premios, menciones y consideraciones de la crítica especializada y de la otra.

Pero tiene el mayor mérito que un artista puede alcanzar: el reconocimiento y afecto de todos los públicos que pudieron verlo actuar.